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jueves, 2 de octubre de 2014

[Cine] Review de “Lucy”

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Lucy. Tengo sentimientos encontrados con esta película. Tengo sentimientos encontrados con Luc Besson, su director, que también nos dió películas como “Nikita” (una de mis películas favoritas de la vida), “The Kiss of The Dragon” y “Juana de Arco” entre las que adoro, y “The Transporter”, “The Fifth Element” y “Taxi” entre las que odio. Hice un adelanto de esta película cuando salió el tráiler. Lee mis comentarios de ese momento aquí.

Lucy-2014-Movie-Poster-750x1061Empecemos diciendo que Luc Besson es un feminista y que rinde culto a las mujeres. Desde “Nikita”, aquella historia de la drogadicta lunática que es reclutada para convertirse en asesina de una organización de inteligencia secreta, pasando por Juana de Arco y llegando hasta el quinto elemento, Luc Besson nos ha dado a mujeres atormentadas e incomprendidas que han tenido la responsabilidad de salvar el mundo (o parte de él, como quiera verse). En Lucy, Besson vuelve a esos inicios: Lucy es su heroína máxima, la diosa encarnada, la evolución final. Ya lo vimos en el quinto elemento, ¿no?.

Luc Besson comienza esta película desde la premisa de que los humanos no usan más de 10% de su capacidad cerebral. Aquí comienza mi incomodidad (y te recomiendo detener la lectura en este momento si aún no has visto la película). El “mito” del porcentaje del cerebro usado es eso, solo un mito, que no está soportado por la evidencia científica. A pesar de serlo, Luc Besson lo toma como inicio de la trama, elaborando a través de argumentos “científicos” disparados a la ligera que usar el 20% permitiría controlar a otras personas, controlar a la materia, telequinesis y otros poderes extrasensoriales y quien sabe que podría lograrse con “despertar el séptimo sentido”, como diría Saint Seiya, o usar el 100% como dice Morgan Freeman. No quiero debatir aquí la validez o no de sus argumentos (incluida la idea “científica” de telequinesis y telepatía como consecuencias de la liberación de las habilidades cerebrales), pero cada vez que llego al cine, llego con todo lo que se, y lo que ignoro. La capacidad cerebral, mito o no, del 10%, está limitada por restricciones físicas: las neuronas tienen una capacidad máxima de funcionamiento como las otras células del cuerpo, un requerimiento mínimo de energía para su supervivencia, y una velocidad máxima de transmisión de información (que por cierto, es más lenta de lo que la gente pensaría). Existe un umbral de percepción, y una saturación de los canales nerviosos debido a la electroquímica cerebral y la velocidad a la que el nervio puede restaurarse para transmitir nueva información. Además, el cerebro está limitado a la existencia física, lo que lo somete a otras restricciones. En Lucy todo lo que indico es violado, desde el principio. Lucy logra, debido a una droga experimental, desbloquear su mente de las restricciones humanas y desde su estado ficticio, dominar el espacio-tiempo, pasando por encima de todas las leyes de la naturaleza. Más aún, al alcanzar el 100% de su capacidad cerebral, su cerebro ya no necesita la existencia misma y logra la transcendencia. Nirvana, le diría un hinduista.

No es un concepto nuevo en la narración del cine. Es más, el tema de la droga que “libera la mente” está mejor enfocado en Limitless, una gran película poco mencionada con Bradley Cooper, dirigida por Neil Burger. En Limitless, Cooper recibe accidentalmente una droga muy adictiva que permite a quien la consume alcanzar niveles de concentración y de resolución de problemas comparados con los de un genio. La droga, NZT en Limitless, eleva la capacidad de razonamiento, observación, concentración y análisis a niveles incomparables, pero fundamentados en la razón y la realidad, por lo menos parcialmente. Limitless, desde que la vi, me recuerda a la Bene Gesserit, de Dune, con el entrenamiento Prana-Bindu que permite controlar cada nervio y cada músculo para lograr hacer que el cuerpo ejecute acciones que para los demás parecerían imposibles, y consumen una droga, la Especia Melange, que eleva los niveles de concentración y la trascendencia de la meditación, liberando las “otras memorias” y un entendimiento de los detalles que son incomprensibles para los demás humanos. En Lucy, la droga es C.P.H.4, que comentan que está ligada al embarazo durante la sexta semana. Sea cual sea la droga, Lucy logra lo que Eddie (Bradley Cooper) en Limitless y lo que Paul Atreides en Dune: superar las barreras de la mente. El peor tipo de ciencia ficción es el que disfraza la fantasía intentando usar recursos de la ciencia que lamentablemente se le escapan. Lucy es de este tipo aborrecible.

Creo que Lucy es una película demasiado experimental, y muy introspectiva para el director, explorando algunas ideas que él contempla en las noches, antes de dormir o bien en las imágenes que aparecen en la transición entre estar dormido y despierto. Besson seguramente logró realizarla luego de asegurar a Scarlet Johansson como protagonista. El gran problema de “Lucy” es que ella se hace invencible desde la primera media hora de la película y uno deja de temer por su bien. La narración conmovedora y llamativa es la del “inferior” que se enfrenta a un enemigo superior en número, recursos y sabiduría y, contra todo pronóstico, logra derrotarlo. Esa es la grandeza de “How to Train Your Dragon”, “The Lord of The Rings”, “Matrix” y casi cualquier otra historia: nadie quiere ver al poderoso ganar. Todos nos identificamos con el excluido y con el más débil, y en su victoria nos regocijamos. Lucy, en algún momento de la película es débil, luego trasciende, como Neo en Matrix, pero su trascendencia llega demasiado pronto, y luego somos enfrentados con más de una hora viendo a Lucy derrotar enemigos sin moverse. No hay nada que sacrificar, no hay nada que arriesgar aquí.

Aunque en la visión de Besson el recorrido por la historia de la humanidad es muy estimulante y ciertamente las escenas de lapsos de tiempo estan muy bien creadas y construidas, aunque el recorrido por la historia del universo es majestuoso, aunque el encuentro de Lucy con el antepasado de los humanos es muy simbólico (haciendo referencia a la creación de Adán de Miguelangel y poniendo a Lucy como Dios), la película se queda corta en la trama. Es simplemente el viaje de un humano hasta los límites de lo infinito, y su evolución hasta un nivel superior de existencia. Al final, el Dr. Manhattan de Watchmen no es dios, Lucy sí. Curioso mencionar al Dr. Manhattan, siempre azul, aquí. Ozymandias, en Watchmen, logró vencer a Dios. Aquí Lucy nunca tuvo un igual.

Mi calificación: 10 de 20. Es visualmente interesante, pero la historia y la trama me decepcionaron, de muchas maneras. Otra película de Luc Besson para seguir en mi relación de amor y odio.

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