Roger Ebert fue el crítico de cine más importante de todos los tiempos. Aunque murió hace un tiempo, aglutinó en su portal web a algunos de los críticos de cine más importantes de Estados Unidos. En este momento me refiero a otra crítica y comentarios, más allá de los escritos por mi en este blog. Considerando la relevancia de Roger Ebert y sus colaboradores, y considerando que sus comentarios provienen de un crítico que desconoce la figura e impacto de Bolívar en América del Sur (y el mundo), me parece valioso traducir los comentarios de Glenn Kenny publicados en rogerebert.com
Aclaro que hago solo el papel de traductor. No insertaré mis ideas, que ya posteé anteriormente, en su escrito. Este review, de alguna manera, deja ver la temperatura que genera “The Liberator” en Estados Unidos, si seguimos buscando la nominación al Oscar por mejor película extranjera. Aclaro tambien que el personaje de Bolívar y sus logros son bastante desconocidos por Kenny, que en momentos cuestiona el papel libertador de él. No te sientas ofendido por ello, sus próceres y padre de la patria son otros, de otro idioma y en otro tiempo; poco sabemos los venezolanos, en general, de Washington.
Glenn Kenny escribió:
Un drama atractivamente montado, muy ilustradamente inteligente pero últimamente muy convencional, “Libertador” calza la vida épica del revolucionario suramericano Simón Bolívar, en los inicios del siglo diecinueve, dentro de una película intermitentemente poderosa.
La secuencia de apertura de la película le da al espectador todas las fortalezas y debilidades del filme en forma de diagrama. En una noche oscura, un hombre poderoso entra en una mansión protegida; la cámara lo sigue desde atrás. Un texto en la pantalla le dice al público que es 1828. El hombre entrega su espada a su asistente, entrega ropa sucia a una sirvienta. Mensajes son entregados. Conversaciones fugaces, en inglés y español. El hombre, un militar importante y figura política, finalmente llega a la habitación que busca. Una mujer lo espera allí. “Te tengo” dice la mujer y la pareja se abraza. Pero espera. La casa está, repentinamente, bajo sitio. El hombre – Sí, Simón Bolívar- debe saltar de una ventana para escapar. Trata de llevar a la mujer con él. “Ellos no están aqui por mi”, protesta ella. Él huye, la lluvia torrencial comienza a caer y un flashback que corta la acción inmediata: un joven Simón Bolívar enfrentando la muerte de su madre corre a los brazos de la esclava en su propiedad. Ahora Bolívar adulto corre mientras la música, de Gustavo Dudamel, se hace mas urgente y heroica, y un hombre a caballo dice de Bolívar “Debe morir esta noche”.
¿Morirá el?. Bueno, la película viaja otra vez hacia atrás, mostrando a un Bolívar más joven en España, donde vence al Príncipe Fernando en badminton, y el Príncipe no lo toma bien (a esto se le llama previsión, ya que el príncipe algún día será el Rey al que Bolivar se le rebela). Bolívar tambien encuentra el amor de su vida y la trae de vuelta a Venezuela para desposarla. La primera media hora de la película ve a Bolívar más como un amante que como un guerrero, y la contextura de roble de Edgar Ramírez trae buenos contrastes con la delicadeza de Maria Valverde. (Ramírez, debe recordar el lector, interpretó una manifestación malévola del radicalismo en la épica de Olivier Assayas “Carlos” hace unos años atrás). Circunstancias desgraciadas lamentablemente llevan a Bolívar a una vida disoluta en París, donde su antiguo maestro lo acusa de “vendido”. En un encuentro fortuito con Martin Torkington, un banquero británico con motivos ocultos (bien interpretado con una prepotencia del viejo mundo por Danny Huston) ayuda a Bolívar a tomar el camino de la revolución en su país de origen y el sueño de una Sur América unida e independiente.
Cualquiera con un mapa de ese continente sabe que Bolívar fue incapaz de alcanzar su meta, a pesar de que es aún así llamado Libertador por toda Latinoamérica hasta el día de hoy. El escritor Timothy J. Sexton, el director Alberto Arvelo y el productor ejecutivo Edgar Ramírez han hecho su trabajo bien asegurándose que el Libertador sea más que solo carisma y valentía; él es propenso a los defectos, y su mayor debilidad de carácter es la incapacidad de actuar con la violencia necesaria para alcanzar las metas que desea. La historia de Bolívar, repleta de retrocesos, exilio y otras complicaciones, algunas veces se siente apurada por la película. La escena del ejército del Libertador, prácticamente desarmado y con un grupo muy diverso de luchadores (la película es exhaustiva en mostrar que hay muchos hombres de color y mujeres entre ellos) que prácticamente se sacrifica en masa con la finalidad de ganar la ciudad de Bogotá de los españoles, de importancia estratégica, está espectacularmente actuada y puesta en escena de manera dramática y cinematográfica, pero Arvelo no puede tomarse el tiempo de contemplar las implicaciones y sus efectos. Yo sé, yo sé – suena como si me estuviera quejando de que la película es muy corta. Y tal vez lo es.
Calificación: 2.5 de 4.
Lee el texto original en inglés.
¿Estas de acuerdo con la visión de Kenny? Deja tus comentarios y opiniones al respecto.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario