Pareciera, desde la percepción de los personajes de la película misma, que el nombre “Maléfica” no orienta a nadie a pensar en el mal. Debe ser que en español las palabras “maleficio” y “maléfico” son más naturales que para los hablantes del inglés, sin embargo el nombre Maléfica fue acuñado por Disney para su adaptación de la Bella Durmiente hace ya más de cincuenta años. En ese momento eran tiempos más simples para el cine y para los cuentos de hadas que deseaban establecer líneas claras entre el bien y el mal, motivo por el cual “la encarnación del mal” tenía un nombre como este personaje en cuestión.
La necesidad de escribir una “película del origen” de Maléfica es entendible desde el punto de vista comercial, en el momento en el que todos los estudios quieren reinstalar y rehacer grandes éxitos de la cultura popular. Más allá de la justificación comercial, no entiendo mucho el motivo de ver la película. No me malinterpretes, adoro a La Bella Durmiente. Es mi película de Disney favorita, adoro su tono oscuro y la inocencia de Aurora, y siempre me hace viajar al momento en que era niño, verla me hace recordar ese momento. Sin embargo, La Bella Durmiente no es una película para la actualidad, con la “heroína” con la necesidad de ser rescatada por el hombre y la separación moral entre el héroe y la villana que nada seduce y nada conmueve. Las nuevas películas animadas han logrado pasar esas líneas muchísimas veces, y ya La Bella Durmiente es solo un producto de la historia, no una construcción a la que haya que volver. Sin embargo aquí estamos.
La única manera de construir esta película era “reivindicando” a Maléfica. Bueno, creo que para eso era necesario que su nombre, el nombre del personaje en la película, no fuera Maléfica, sino más bien debió haber sido un pseudónimo, pero ellos eligieron ese, pero este es un “detalle menor”. Había que explicar por qué Maléfica se convirtió en “la encarnación del mal, y creo que la única parte de la película que me conmovió (y lo hizo mucho) fue ver el motivo de su corazón cruel y la oscuridad de su alma. El resto del viaje es ver a Maléfica regresar del mal hacia el bien, lo cual es predecible.
En general, no sé por qué tenia altas expectativas de la película. Posiblemente por Angelina Jolie como Maléfica, pero cuando lo pienso bien, no podía ser tan buena como para “hacerme regresar a mi infancia”. Para eso era necesario la música de Tchaikovsky que sirve como banda sonora de la versión “original. Sin embargo no habia mucho a donde ir. La guionista Linda Woolverton hizo lo mejor con lo que tenía: mantenerse lo más cerca posible de la historia contada por Disney matizando a Maléfica en las secuencias que no se incluyen en la animación. Este trabajo fue hecho hasta un punto, luego no había espacio para seguir este paralelismo. Al final lo que sabíamos de antes era solo el producto de la teoría del rumor.
La película es lenta, y en muchas partes aburrida. No la considero una buena película y no creo que ni siquiera pueda satisfacer a los niños que seguramente pierden la atención. Sin embargo es una producción grande, con efectos especiales interesantes (no muy buenos con el diseño de las Hadas Madrinas, me temo) lo cual era de esperarse para su director, Robert Stromberg, que viene de dirigir la unidad de efectos especiales de grandes superproducciones de Hollywood.
Mi calificación: 10 de 20. No es más que una película de efectos especiales, sin embargo, por el niño que hay en mi debo decir: Hail to the Princess Aurora!




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