I am Chappie
Es difícil hacer un review para esta película que es a la vez estúpida y maravillosa, pero haré mi mejor esfuerzo. Para ello, comienzo con una breve sinopsis: Chappie es un robot, la primera inteligencia artificial real, que enfrenta el descubrimiento del mundo y el temor a la muerte en una sociedad decadente y criminal. Tal vez esta premisa no parece muy original, pero créeme, la implementación más externa de esta idea lo es.
Chappie es un experimento. Su creador, Deon (interpretado por Dev Patel), tomó un robot defectuoso, averiado, para cargar su conciencia. Chappie “abre los ojos” al mundo y es recibido con ternura y con furia, porque para muchos humanos un objeto artificial no puede tener sentimientos. En este despertar Chappie aprende, a una velocidad superhumana (porque él no es humano en realidad), a través de represión y de cariño, pero más de la represión: cuando despierta, dos imbéciles lo apuntan con armas de alto calibre. Chappie despierta al mundo en el peor lugar posible.
Un trio de delincuentes, Yolandi, Ninja y Amerika, en su guarida, poseen a Chappie, si es que se puede poseer a un ser inteligente. Dev Patel, su creador, tiene que dar parto a su gran creación bajo la amenaza de la muerte y la mutilación. Este es el problema de este filme, el contexto social insoportable y que desentona con la reflexión profunda de Chappie.
Seguro es que Chappie no es bueno ni malo por naturaleza. Es más, no es ni macho ni hembra, aunque su voz sea inclinada a la voz masculina. Chappie es forzado, en su rápido aprendizaje, a reflexionar sobre el bien y el mal, sobre la vida y la muerte, sobre la supervivencia y el sentido de la vida. El director Neil Blomkamp desarrolló este filme para discutir muchos temas que apremian a la humanidad, por ejemplo, Chappie viene al mundo con una batería casi agotada y defectuosa que no puede cambiarse. Chappie teme por su muerte y, en una de las escenas más filosóficamente interesantes del filme, Chappie le pregunta a Deon: “¿Por qué me creaste si voy a morir?”. Deon, humano, debe ver a su creación sin respuestas, porque la humanidad sufre esta misma interrogante desde que despertó a la conciencia. “No sabía que te convertirías en lo que eres”, responde Deon, casi en una apología a los sufrimientos históricos de la humanidad. Chappie además tiene una urgencia humana por sobrevivir y flexiona su moral para conseguir alcanzar esa meta, pero además tiene una capacidad de procesamiento más allá de la humana de la ciencia y del conocimiento. Chappie resuelve, en una noche, los problemas filosóficos de la ontología y la existencia.
Sin embargo, más que un filme filosófico, Chappie es, prácticamente, un comercial, un videoclip para una banda sudafricana. Sí, Chappie ocurre en Sudáfrica, y los “padres” de Chappie, Yolandi y Ninja, en el mundo real son parte de una banda de rap llamada Die Antwoord, y en el filme se interpretan a si mismos, aunque no forman parte de esa banda pero visten en cada instante alguna franela o prenda que recuerda la existencia de la banda del mundo real. Es más, hasta en las paredes hay fotos de ellos en sus videos, en la banda sonora se mezclan sus canciones. El estilo visual de ellos no obedece para nada al de la película, es como si el director hubiera decidido hacerle a ellos su propio “Moonwalker”. Die Antwoord es lo peor de este filme.
Yolandi y Ninja en el video Ugly Boy de Die Antwoord
Tal vez exagero. El problema no es Yolandi, que a pesar de tener un look peculiar, logra presentar un papel maternal y profundo. El problema es Ninja, el líder de esta banda criminal, que carece de sentido común y de la menor proporción de buen gusto. El problema es que Ninja representa a la sociedad represiva, mentirosa; a esos padres agresivos, machistas y abusivos; a esos desadaptados que tuvieron un hijo por accidente, a esos que nunca entendieron la seriedad de tener un hijo. Yolandi, en cambio, representa a la madre callada, sumisa y tal vez más agradable porque intenta cubrir con amor las heridas del padre. Esta dinámica es enferma y se refuerza por la aparición inesperada de Chappie, tal vez era mejor para ellos nunca tener un hijo. Aprecio la crítica de la sociedad de Blomkamp intenta representar en su filme, pero el contexto de malandraje, violencia y criminalidad no permite observar esto sino a estas figuras del espectáculo intentando lucirse.
Chappie es como intentar hacer un filme de robots en un barrio venezolano. Solo que en Sudáfrica, donde parece que tambien los malandros controlan las calles.
Creo que el problema de Chappie es que Neil Blomkamp tenía en su mente algunas escenas que quería crear, increíblemente dramáticas en su tono y composición, y la conexión entre esas escenas no la tenía clara antes de formalizar este proyecto. Algunas de las escenas son tan dramáticas, imponentes, que parecen parte de un filme que fuera, en realidad, un video musical. Algunas de las escenas de violencia, la mutilación y el bullying al que es sometido Chappie, son muy abrumadoras y de una estilización increíble. Sin embargo, el contexto de violencia es tan fuerte que no permite escuchar el sonido de las propias ideas que Chappie transmite. Es demasiado caos mal administrado.
Ninja en una de las escenas de composición más dramática de Chappie
Es lamentable porque, en otro contexto, Chappie pudo haber sido la mejor película de ciencia ficción de la historia.
Lo mejor: La escena de Yolandi, maternal, sanando las heridas de Chappie y hablándole de lo escencial, que es invisible para los ojos. Me conmovió de tal manera que remueve mis emociones solo pensar en esa escena. Es genial.
Mi calificación: 10 de 20. Inclusive con esta calificación, no puedo hacer menos que rogarte que la veas. Es definitivamente una de las películas más impresionantes que he visto y sus ideas y propuestas te aseguro que no te abandonarán rápido. Es a la vez una de las películas más inteligentes y más estúpidas que he visto.
Chappie está dirigida por Neil Blomkamp y protagonizada por Sharlto Copley (Chappie), Ninja, Yolandi, Dev Patel, Sigourney Weaver y Hugh Jackman.




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