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viernes, 16 de enero de 2015

[Cine] Exodus: Gods and Kings

 

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Antes de leer este review, debes saber que hay Spoilers en él, revelaré grandes partes de la trama y eventos en él, que pueden dañar la experiencia a las personas que aún no la han visto.

La historia de Moisés y su lucha contra Ramsés para liberar al pueblo hebreo de la dominación egipcia es una de las más antiguas del mundo y ha sido narrada en cine y televisión desde el comienzo de estos medios. Hace poco, History Channel adaptó esta historia (junto a muchas otras más) en una miniserie llamada “The Bible”,  Dreamworks adaptó en 1998 la historia de Moisés en “El príncipe de Egipto” y no hay que olvidar una de las películas más influyentes de la historia, “The Ten Commandments”, dirigida por Cecil B. DeMille y protagonizada por Charlton Heston en 1956. La pregunta es “¿es necesaria otra versión de esta historia?”. La respuesta es “No”. O por lo menos “no esta versión”.

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Ridley Scott es un director con una carrera agridulce. Uno de mis directores favoritos, ha sido responsable por grandes obras del cine como “Alien”, “Gladiator” y “Thelma and Louse”, así como ha sido responsable de filmes globalmente condenados como “G.I. Jane”, “The Counselor” y “Robin Hood”. Inclusive, algunos de sus filmes han sido duramente criticados en su estreno y se han convertido en grandes obras de culto, como “Blade Runner”, una de las películas más interesantes de ciencia ficción. Ridley, en este nuevo filme, falla en su desempeño.

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Exodus es una adaptación de una leyenda. Lamentablemente, uno de los primeros problemas de la adaptación queda expuesto el empezar: Moisés es un hombre inclinado al pensamiento racional, incrédulo de la religión y las costumbres, a pesar de ser un “príncipe de Egipto”. Esta innecesaria tendencia de convertir a la cultura occidental moderna el pensamiento, motivos y razones de los personajes históricos produce una irremediable aprensión al momento de contar una historia a la que todos estamos acostumbrados. Aún aceptando este nuevo paradigma, los problemas siguen: los personajes dejan de importar y de tener relevancia apenas Moisés es expulsado de Egipto, dos horas antes de terminar el filme. En un extraño acercamiento a la historia, Moisés se convierte en una veleta que se mueve a la voluntad de dios, y los personajes dejan de ser relevantes. En vez de incluir a Moisés en la ejecución de las plagas (o de alguna manera en la negociación como en la fuente original) y de los eventos que llevaron a Egipto a liberar a los hebreos, el filme intenta mostrar que todo lo que sigue es la acción única de dios y Moisés, Ramsés y el público se convierten en espectadores de una secuencia de eventos improbable.

Sin embargo, a pesar de que dios (o su ángel) aparecen explícitamente en el filme y pueden verse milagros como el de la zarza ardiente o la muerte de los primogénitos egipcios, la implementación de los milagros es otro de los grandes errores del filme: intentar justificar cada una de las plagas como consecuencias de eventos naturales. No estoy diciendo que sea cierto o no que las diez plagas de Egipto ocurrieron (aunque me inclino a pensar que nada de esta historia ocurrió en realidad, basado en la evidencia disponible) sino que intentar explicarlas a través de eventos reales que cada uno conduce irremediablemente al siguiente es otro error para la narración de este filme insoportablemente largo. Por lo menos, utilizando eventos fantasiosos, era posible deslumbrar al público con increíbles efectos especiales y grandes creaciones de ficción. Al intentar explicar las plagas científicamente se conduce a una historia lenta y sin la grandeza que “The Ten Commandments” alcanzó hace más de cincuenta años, aún teniendo una longitud de cuatro horas. Nadie pretende que la historia de las plagas de Egipto y el cruce por el lecho del Mar Rojo sean justificadas, y hacerlo resultó en el peor ritmo posible para este filme, que tiene una escala épica increíble.

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Los personajes incluidos son apenas cameos, con excepción de Moisés y Ramsés. Sus diálogos y aportes son irrelevantes, sin ninguna trascendencia emocional y sin ningún efecto. Esta historia de libertad y opresión y justicia divina fue reducida a los conceptos de democracia y dictadura, pero sin el aporte emocional de otras implementaciones.

Tal vez lo único interesante de Exodus es que Malak, el ángel del señor, es un niño. Una vez que uno lo procesa, se da cuenta que no es tan interesante, y menos aún porque sus intervenciones son secas y poco magníficas. No hay manera de no hacer comparaciones con otros filmes recientes. Por ejemplo, en Noé, Darren Aronofsky tuvo la sabiduría de introducir elementos fantásticos para narrar una historia de fantasía, en vez de ser excesivamente cerebral e intentar explicar los eventos con una narración reducida a la evidencia científica. Tal vez Exodus se hubiera beneficiado de ello.

Mi calificación: 10 de 20. Creo que la culpa es del guionista. Aunque todo lo que pasa en una película es culpa del director, que decide que es lo que implementa o no.

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