Esta es, sin duda, la peor película que he visto. Estoy considerando para decirlo todas las películas malas (entre las que destacan Batman y Robin, Clash Of Titans [el remake], BloodRayne, Er Conde Jones, y todas la películas que haya podido considerar entre las peores). Es una película saturada de mal gusto, mala fotografía, pésimo guión, malas actuaciones y una trama estúpida y sin coherencia. “Er Conde Suelto en Hollywood” está saturada de estereotipos raciales, frases machistas y un uso ofensivo de la mujer en la puesta en escena, mala fotografía, una necesidad incomprensible de efectos especiales pobres como de televisión de los años noventa (y en los que Star Trek The Next Generation era mejor), además de un narcisismo extremo. Y la necesidad de “romper” la cuarta barrera, interactuando directamente con el público y haciendo referencias de “la película” durante la película la hacen más desagradable e insoportable. Confieso que me salí, a menos de una hora de haber empezado. No creo que más adelante haya podido mejorar y aunque lo hiciera, el comienzo es tan fatal que no puede corregirse.
Er Conde del Guácharo no es un buen comediante, por lo menos para una película. Sí, es eficiente y muy divertido en su show de Stand Up (o como se llamaba antes de abrazar al anglicismo, monólogo) pero nunca ha sido un buen actor de comedia, y no sabe construir una película. No puede trascender las tablas de su show en vivo (o sus grabaciones) a una historia de comedia. Él no es Steve Martin, ni Eddie Murphy, ni Bill Cosby, y mira cuanto lo ha intentado. En sus unitarios de Venevisión (unitario es el nombre que le daban a las películas para televisión grabadas por ese canal hace muchos años), solo repetía chistes en un estúpido disfraz, pero era “aceptable” porque fue hace más de veinte años, era entretenimiento gratuito y que se esperaba de baja calidad en su comedia porque se hacia ver como un episodio especial de los programas de comedia de los ochentas y noventas. Lo único que hace “el conde” es usar sus chistes del Stand Up en su película y esperar que una sonrisa salve la asquerosa puesta en escena.
Hace días tuve la ocasión de ver “A Fantastic Fear of Everything”, una comedia de Simon Pegg, un actor inglés. Me sorprende que gran parte de la película transcurre en una habitación de una casa, y luego mueve sus locaciones a una lavandería y a un sótano. Apenas cinco personajes fueron suficientes para lograr esta comedia, que aunque no es memorable de alguna forma, es autocontenida y bien estructurada. Creo que si El Conde quiere seguir con su carrera cinematográfica debería acercarse a producciones más pequeñas, donde su dinero pueda ser usado con mas inteligencia y produzca un resultado más pulido y agradable. No creo que la gente quiera ver paneos de Los Ángeles, creo que la gente quiere ver películas que los hagan vivir la historia que se cuenta. Las fotografías y tomas de Los Ángeles pueden verse en cualquier serie de televisión, donde las escenas de acción son mejor fotografiadas y con mejor estructura.
“Er Conde del Guácharo” está destruyendo al cine venezolano. Su falta de misticismo y entrega por elaborar un producto de calidad y su exceso de presencia en las salas de cine con sus pobres películas solamente logran desengañar a los espectadores que repiten “no vuelvo a ver una película venezolana” al salir de esto. Su mal uso de presupuesto y su necesidad incomprensible de hacer una película bilingüe (porque en su mente, verlo hablando inglés es muy divertido, lo que es otro de sus errores) solo lleva a sus producciones a un resultado con efectos especiales mediocres y, para los espectadores ocasionales del cine que fueron movidos por la presencia y fama de este comediante, solo lleva a ver la diferencia de calidad que puede haber entre una obra de calidad entre el cine venezolano y el extranjero.
Entiendo que muchos dirán que “estoy sobreanalizando esta película” y tambien dirán que “tengo que entender que es una comedia y que no es en serio”. Mi respuesta a ellos es que, todas las películas, no importa de que país y cual sea su protagonista, deberían ser hechas con mucha calidad. No es justo para las películas venezolanas tenerlas en otro estándar, y esperar menos de ellas porque no fueron hechas en Hollywood, no es justo porque para esperar que el cine venezolano sea grande, no podemos satisfacernos con cosas mediocres. Los cineastas deben saber qué pueden hacer con el dinero que tienen y con los recursos que poseen, miles de comedias pasan por el cine cada año y aunque no soy un fan de las comedias, he disfrutado muchísimas en mi vida, todas con un conocimiento de lo que deben abarcar y como mantenerlas aceptables, dentro del presupuesto. No espero que todas las películas traten temas serios o incluso posibles o probables, solo espero que sean hechas con mayor calidad y entrega.
Mi calificación: 0 de 20. Es la peor película que he visto y por un margen que me ha hecho reconsiderar todas las películas malas que he visto. En retrospectiva, Pipí Mil Pupú Dos Lucas es una gran comedia, a pesar de su título.




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