Sí, pipí mil pupú dos lucas es el nombre real de esta película. No es necesario comentar que es un título prosaico y escatológico. Esta película venezolana se presenta de la peor manera posible: requiere superar el impacto del nombre para ir a verla. Solo hay una sola oportunidad para causar una buena primera impresión. Debo recordar que el cine es una creación de arte para las masas: debe ser exhibido pero debe ser vendido, una mezcla entre lo comercial y lo artístico. No censuro el título, solo digo que no es el mejor título para llamar a los expectadores.
También es cierto que el cine venezolano tiene muchos estigmas: las películas suelen tratar de malandros, drogas, barrios, asesinatos y hay escenas de sexo innecesarias; muchas personas que conozco evitan ver películas venezolanas porque son “más de lo mismo” y en cierto sentido tienen razón ya que hay felices excepciones pero en cantidades minoritarias (entre ellas “Azul y no tan Rosa”, “Desnudo con naranjas”, “la casa del fin de los tiempos”, “Esclavo de Dios” por nombrar algunas). Pipí mil pupú dos lucas cae en el estereotipo, y lo hace frontalmente, para su desgracia.
Entiendo que es una película de muy bajo presupuesto, sin embargo eso no es una razón para exculparla, muchos directores han dado mejores resultados con menor cantidad de recursos (puedo nombrar, sin esforzarme, a Pi de Darren Aronofsky y Primer de Shane Carruth que son dos películas de ciencia ficción) y creo que el presupuesto aquí no es lo relevante. Es la trama. Pipí mil pupú dos lucas es una película de cuatro cuentos entrelazados (que no quiero arruinar para los que aún desean verla), al estilo de Pulp Fiction pero 20 años mas tarde y con menor creatividad en su concepto. No cuestiono su estilo visual, que tampoco considero innovador pero es, por lo menos, consistente e intencional, sino la ejecución total, con actuaciones bastante mediocres y un guión que no evoca la realidad de las conversaciones entre venezolanos. No es una cuestión de presupuesto.
Me niego a usar un estandar doble para revisar a una película venezolana, he visto grandes películas de mi país. Es injusto para el cine venezolano y para los expectadores “justificar” el resultado de una película según su lugar de origen. Pipí mil pupú dos lucas no es algo que yo quiera ver en el cine. Ni siquiera era algo que quisiera ver, pero decidí hace años dedicarle tiempo a cine de mi país, con resultados agridulces para mi. Esta es una película regular, muy mal interpretada y que no quisiera volver a ver ni recomendaría a nadie para ver. Simplemente es una mala película.
Mi calificación: 6 de 20. No la recomiendo, aunque tampoco tuvo mucho impacto de audiencia. Hay “denuncias” de censura y otros por ahí, tal vez algo ha tenido que ver con eso. Espero que el cine venezolano tenga otras cosas que ofrecer, mucho mejores en el futuro.




No hay comentarios.:
Publicar un comentario