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sábado, 26 de julio de 2014

[Cine] Review de Libertador

untitled¿Es “Libertador” la mejor película venezolana de la historia?. No pretendo responder esta pregunta, pero parece que esa será la discusión de todos los espectadores al salir del cine. Simplemente esta película es sobre el personaje más importante de la historia de Venezuela, uno tan grande que todas las plazas centrales de todo el país llevan su nombre, que en todas las ciudades hay una avenida (o más) que llevan su nombre y su título, uno tan grande que en la moneda de este país lleva su apellido y que cuanto movimiento político y militar se alza en esta tierra lleva su nombre. Bolívar es la excusa de muchos pueblos en la historia, el pensador y el militar que la humanidad admira. Bolívar es tan grande que sus estatuas están diseminadas por todo el mundo, y toda Suramérica debe, directa o indirectamente, su independencia a los movimientos de Bolívar. Y, por ser Bolívar tan importante para cada venezolano, esta película será vital en el cine del país. Me extenderé en este review porque creo que el personaje es muy importante para comentar de esta película en pocas líneas y, aunque la historia de Venezuela es conocida por todos antes de ver este filme, algunos podrían argumentar que en este artículo hay spoilers. Si no conoces suficiente de Bolívar y su vida, puede que quieras esperar a ver el filme antes de leer este ensayo.

La película que el cine venezolano necesitaba.

No es una película enteramente venezolana, porque hay colaboración de producción internacional, pero la dirección (que es lo que más cuenta) es nacional, y gran parte de la filmación fue hecha en Venezuela y creo que es lo que hacía falta porque el nivel de producción es increíble, una película épica matizada con el drama personal de un personaje complejo, con una responsabilidad con la credibilidad del filme que nunca había visto antes. Simplemente la escenografía es excelente y la ejecución de la acción, el vestuario, la iluminación y la composición es de un nivel que no esperaba ver. Y es una película donde no hubo compromisos ni conformismo: su nivel cinematográfico puede competir con otras más reconocidas y de producción internacional. Mejor que la representación de Oliver Stone, por ejemplo, de Alejandro Magno, y a la altura de grandes filmes como Braveheart o Lord of The Rings, por lo menos en el nivel épico de la narración. Es muy estimulante ver una producción venezolana hecha con los estándares de calidad del cine internacional de alto presupuesto, y esto era lo que Venezuela necesitaba: un filme de verdad. La fotografía es incomparable en algo alguna vez creado en Venezuela, y los efectos especiales son tan increíbles que permitieron ver a Caracas como lo fue hace doscientos años. No puedo dejar de alabar a la edición: la narración y la claridad de la secuencia de los eventos permite ser guiado cómodamente por la película.

Tambien creo que la película fue hecha con pasión y profesionalismo por su director Alberto Arvelo, en un interés de fusionar todas las versiones de Bolívar que hay por allí: el asesino, el guerrero, el libertador, el político; el joven y el maduro; el inocente y el amargado; el chavista y el demócrata; el dictador y el humanista. Inclusive su muerte está abierta para la interpretación de la audiencia, en un esfuerzo de ser consistente con todas las teorías exploradas de ella. Es una gran película.

 

Tres actos de la película, su juventud, sus campañas militares y su caída.

libertador11En la apertura, Bolívar huye de un magnicidio, y en contraposición la película nos lleva a su infancia, a la muerte de su madre. Su nodriza, Hipólita, lo consuela. La negra abraza a su hijo blanco, las diferencias se disuelven, la esclava y el señor. Hipólita, su relación con Bolívar es usada para darnos a entender su humanidad y su amor. Luego se nos muestra a Bolívar en la corte española, rebelde en su adolescencia, y enamorado. Esta visión íntima de sus pasiones y sus sufrimientos y fidelidades son utilizadas para describir sus motivos y sus alianzas. Fotografía de cámara en mano y a contraluz, fuera de foco, permiten explorar su estado mental. Y así llegamos a sus campañas. Creo que nunca había visto escenas de acción tan grandes y majestuosas en cine venezolano como las mostradas aquí. Un despliegue de tomas aéreas y coreografías y explosiones que representan el tamaño de sus campañas. Aunque la narración recuerda a otros filmes (en especial al Señor de los Anillos, cuando la veas entenderás la semejanza) creo que esta es la parte más visual del filme. El cierre, la caída de Bolivar, en cambio, fue floja, y no me satisfizo el final que careció de enlace emocional: creo que el director confió mas en plasmar un final abierto y en los conocimientos previos de la audiencia que en el poder de su propio guión. La narración es marcadamente no lineal, lo que hace de este filme uno más poderoso al quebrar la narración para fortalecer el tono emocional.

Un elenco increíble

Edgar Ramírez tenía el peso sobre sus hombros de representar a Bolívar aunque en la mente de ningún venezolano había algún parecido físico entre ellos. Ramírez llega a esta película con la experiencia del cine internacional y logra controlar a su papel, y estar a la atura. Imposible no hacer comparaciones con Roque Valero en “Bolivar, el hombre de las dificultades” que parecía un hombre disfrazado. Estrellas del cine y la televisión internacional representan a Torkington, O’Leary y Rooke, sin embargo el casting tenía en su contra el tamaño de los personajes que representaban: difícil, me parece, estar a la altura de los personajes de este filme. Simplemente, todos los nombres son tan importantes para desvincularlos de la interpretación: en el momento que Antonio José de Sucre se presenta ante Bolívar, en ese momento sentí escalofríos, solo por su nombre. Lo mismo puedo decir de Francisco de Miranda, José Felix Ribas y Francisco de Paula Santander. Creo que todos los actores estuvieron a la altura del reto, lo que es un gran logro para este filme, en especial Manuel Porto como Francisco de Miranda y Danny Huston como Torkington, la voz del imperio británico en la guerra de independencia.

Una banda sonora interesante

No soy experto musical, pero conozco muchas bandas sonoras. La música de este filme fue compuesta por Gustavo Dudamel, un director y compositor venezolano de gran importancia mundial. No la considero novedosa, porque recuerda en la construcción a otras obras similares para obras épicas como la banda sonora de Howard Shore para Lord of the Rings, John Powell para How to Train Your Dragon o de James Newton Howard para The Last Airbender, entre otras, pero su venezolanización de los sonidos y la inclusión de instrumentos musicales indígenas y africanos son apreciables. Su banda sonora no conducirá al cine a nuevas tendencias (como lo hizo Hans Zimmer con Inception o Atticus Ross y Trent Reznor para The Social Network) pero tampoco decepciona. La música de un filme crea el ambiente y las escenas, y Gustavo Dudamel logró todos sus objetivos con esta composición: la música acompaña a este filme en cada instante, y es más un logro de narración. Siempre he dicho que la mejor banda sonora es la que no se escucha, la que está tan bien entremezclada con la historia que la ayuda a describir perfectamente. Creo que este es otro gran logro de esta gran película.

Algunos detalles históricos

Aplaudo al director (y en especial al guionista Timothy Sexton) por no apegarse a una historia que le reste poder narrativo a un filme. Tambien por tomar decisiones como poner a Bolívar adolescente en el cuerpo de Edgar Ramírez de treinta y pico de años en la corte española. Aunque no creo que una película deba estar amarrada a los acontecimientos históricos, hubiera esperado algunas cosas en la narración. La exclusión de la batalla de Carabobo y una Campaña Admirable poco clara confunden en la historia de Bolívar. Creo que era de esperar que la Batalla más importante de independencia de Venezuela formara parte de la narración de este filme en vez de la Batalla de Boyacá, que pudo servir de preparación. Temo que “Libertador” se convierta en historia “de facto”, que la gente comience a ver este filme como un documento histórico y no un filme. Tambien me sorprende la muerte de James Rooke en la batalla de Boyacá (murió tres días despues y luego de la amputación de su brazo) y la selección de un actor de mucho más edad que Edgar Ramírez aun cuando ambos personajes eran contemporáneos. La exclusión del “juramento del monte sacro”, el “decreto de guerra a muerte” y otros acentos de la historia me parece una pérdida de oportunidades del filme. La selección del final abierto, para incluir las posibilidades “modernas” del asesinato de Bolívar (en vez de su muerte por tuberculosis), me parece un esfuerzo por complacer a otros intereses más allá del compromiso a la historia y a la construcción de esta película.

 

Debilidades

No todo es perfecto en este filme. Además de la confusión como expectador al no observar algunos puntos más famosos de la vida de Bolívar, como filme creo que el cierre es carente de emociones. Creo que la película es muy ambiciosa para su duración y requería por los menos una hora más para culminar su historia, sin algún miedo al cansancio pues otras películas épicas actuales han enseñado a la audiencia a permanecer más tiempo en una sala de cine. No hay antagonistas claros (aunque en algún momento, Juan Domingo de Monteverde parece serlo para dar lugar a Santander) y hay tantos personajes que no puede observarse a ninguno aportar mucho a la trama. Algunas frases y diálogos parecen declamadas, me temo que es inevitable en una película de Bolívar.

Conclusión

No daré calificación a este filme pues, como venezolano, estoy saturado de la historia y me siento muy cerca para calificarla. Es una gran película, y hace ver a “Bolivar, el hombre de las dificultades” como una sátira de comedia. El nivel de compromiso y la calidad de las escenas de acción y visuales son de una altura nunca antes vista en el cine nacional, sin embargo la película es más que su visual o sus efectos, la película satisface lo que pienso del cine venezolano: es injusto conformarse, en Venezuela se pueden hacer grandes películas. Libertador es una evidencia de ello.

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